AULAS ESPECÍFICAS

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Las aulas específicas en los centros educativos, ¿inclusión o exclusión? Lorena nos habla de un aula específica que había en su instituto: ‘’Recuerdo que el tema de la diversidad funcional me ha llamado desde hace años, en mi instituto existía un aula específica donde asistían niños y niñas con diferentes diversidades funcionales’’

No está bien que se separe a un grupo de alumnos y alumnas por el simple hecho de tener algún tipo de diversidad funcional, en este caso no estamos apoyando a la inclusión ya que a estos niños y niñas los separamos de sus compañeros y compañeras habituales de clase. En esa aula se sienten diferentes, desplazados, que hay algo que no los deja ser como los demás… y bajo nuestro punto de vista, lo que nos los deja ser como los demás es la sociedad en general.

Parece que existe miedo a que estas personas vayan solas por la callen, que actúen en si vida diaria con autonomía, siempre han estado sobreprotegidos, no se les da la capacidad de superar obstáculos por ellos mismos… ya es hora de que esto vaya cambiando. No está bien que los centros estén clasificados como aulas ordinarias y aulas específicas.

‘’Cuando se aplican estas fronteras a la diversidad cultural y lingüística, incluyen, como las aulas específicas, el agrupamiento de estudiantes por niveles de rendimiento, etc.’’ (José Antonio García, 2014, p. 43)

Es innecesario separar a los alumnos y alumnas por cosas como se dice en la citación anterior, a un niño o a una niña procedente de otro país, por ejemplo, con una lengua materna diferente de la del centro en el que estudia, sus propios compañeros y compañeras son los que deberían ayudarlo o ayudarlaa a la comprensión de la lengua predominante del centro. Los profesores y profesoras deberían fomentar esto y no ‘’deshacerse’’ de los y las discentes con otra lengua para facilitar el trabajo de los y las docentes.

ENSEÑANZA PROGRAMADA

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Durante el transcurso del cuatrimestre hemos podido aprender que la enseñanza programada es un instrumento que escoge a ciertos aventajados para que sean los listos de la clase y al resto les pide interés para corregir lo que aparentemente son inaptitudes con respecto al estudio.

Los centros educativos más elitistas se identifican con programas educativos muy exigentes, parece que cuanto más tenga que asimilar el alumnado, mayor es el nivel y que son los profesores que apremian a sus discentes, porque deben seguir con lo que está prediseñado, los que se preocupan más por ellos y ellas. Se ocupan, únicamente, de mantener el nivel porque así, supuestamente, van a pasar selectividad sin problemas.

Según la experiencia de Patricia: “Del profesor que guardo peor recuerdo es de uno que tuve en matemáticas. En mi caso, siempre he sido especialmente torpe para esta asignatura pero en líneas generales a la clase nos estaba costando más que otros años. Sin embargo, él decía que no podía pararse a explicarlo otra vez porque no tenía tiempo. Al final, lógicamente, la mitad de la clase nos apuntamos a clases de matemáticas en una academia y aun así hubo un alto número de suspensos”.

Sin embargo, obviamente, una vía de selección es opuesta al camino del aprendizaje. No obstante, se encarga de todo lo referente al sistema educativo. A pesar de que carece de lógica porque cuando se termina la etapa, o incluso antes, es común olvidar todo lo que se ha impartido en clase.

Lorena, en su autobiografía comenta: Cambió el profesor, pero seguía siendo igual de exigente y el aprendizaje era totalmente memorístico. Era una cadena de explicación, ejercicios, tarea y examen”.

Ante esto, nuestra única baza es aprovecharnos de un pequeño margen de maniobra para buscar metodologías alternativas que intenten garantizar el éxito de la mayoría o, al menos, crear un ambiente donde se propicie el aprendizaje relevante.

“A los profesionales de la enseñanza no se nos paga para enseñar, sino para seleccionar; y algunos lo hacen con un celo extraordinario”. (Gertrudix, S. 2008)

EVALUACIÓN

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¿Qué pensamos acerca de la evaluación y la calificación escolar?

Tanto Patricia como Lorena hablan en sus biografías de las notas, evaluaciones, calificaciones, exámenes decisivos… ¿es realmente cómo se debe valorar el aprendizaje que se adquiere en los centros educativos? Claramente, no.

Si los profesores y profesoras evaluasen como es debido y no mezclando términos no tendríamos este problema e incluso sería lo correcto. Ya que confunden evaluación con calificación, que no es lo mismo.

Patricia comenta ‘’aprobé selectividad con buena nota, pero ni siquiera me planteé lo que quería estudiar’’.

Las notas son tan importantes que nos hace decidir sobre nuestro futuro dependiendo de la nota de selectividad. Supuestamente nos preparan para superar cualquier pregunta a la que tengamos que responder, pero la realidad es que en tres días los chicos y las chicas se juegan su futuro.

Gimeno (2010) ‘’la nota no es más que una pobre información que sin embargo, nos lleva  a tomar decisiones cuyas consecuencias son realmente importantes’’

Sin embargo, Patricia tenía la nota suficiente para la carrera que decidió estudiar, pero Lorena dice lo contrario ‘’Cuando acabé bachillerato hice selectividad, sacando menor nota que la que necesitaba para cualquier carrera que quería hacer’’

¿Es necesario que una persona sea calificada por varios exámenes que se hacen en varios días en los cuales estamos con los nervios a flor de piel? Quizás ese sea el problema de muchos y muchas estudiantes, ya que los nervios juegan malas pasadas.

‘’Las escalas de estimación, los cuestionarios, las pautas de evaluación que exigen valoración numérica, no dejan paso a la explicación causal de la realidad’’ Santos Guerra (1990, p. 39)

LIBROS DE TEXTO

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Si bien es cierto que los libros de texto suponen un mecanismo de apoyo tanto para docentes como para discentes, también hay que tener en cuenta que es un arma de doble filo. Los defensores y las defensoras a ultranza de esta herramienta lo ven como un facilitador a la hora de desempeñar tu trabajo. Pero, ¿realmente lo ven como un facilitador o es que están en su zona de confort y sienten que se tambalean los cimientos si sus clases se salen de lo tradicional?

Según dice López Hernandez Ana (2007) subordinar el desarrollo de la tarea docente al libro de texto constituye un elemento de desprofesionalización. Los profesores piensan que el texto debe adecuarse a los instrumentos de planificación de la enseñanza: proyecto curricular, programaciones, etc., pero posteriormente reconocen que, en la mayor parte de los casos, es el libro de texto el que rige la vida de la clase. El hecho de que el texto esté o no por encima del resto de elementos de planificación suscita numerosas contradicciones entre el profesorado, entre lo que debería ser y lo que realmente ocurre.

Dejando a un lado el desembolso que supone para las familias los costes de estos libros al principio del curso escolar y sin entrar en que fomenta las desigualdades entre niños y niñas obviando por completo la función social de la escuela, nos vamos a centrar en analizar la parte meramente académica.

En la experiencia escolar de Patricia encontramos “El tipo de enseñanza en la facultad de Derecho de Málaga es tradicional, por decirlo de alguna manera. La mayoría de mis clases consistían en un profesor o una profesora leyendo un libro que habían escrito ellos mismos y que te obligaban a comprarte para hacer las prácticas independientemente de los recursos que tuviera el alumno y de que después se utilizase o no de cara al examen”.

Tal y como afirma Trilla Bernet Jaume, el libro de texto ha sido uno de los elementos omnipresentes en la escuela; un dispositivo tan consustancial a una forma de entender el proceso de enseñanza-aprendizaje que quizá algunos profesores no sabrían qué hacer sin él, se encontrarían desvalidos, no sabrían qué enseñar ni cómo hacerlo. Porque, demasiado a menudo, el maestro se refugia detrás del libro de texto y acaba haciendo él mismo lo que luego va a exigir a sus alumnos; recitar el manual. Y así, los libros de texto han llegado a ser como la prótesis imprescindible para suplir las carencias culturales y científicas de ciertos enseñantes.

Prescindir de los libros de texto, bajo nuestro punto de vista, siempre es un acierto. Al utilizar otras metodologías se acerca el alumnado a su contexto social, de esta manera se les motiva y se hace más atractivo el aprendizaje. Los profesores y las profesoras integran en sus propuestas pedagógicas clases más atractivas, donde además de potenciar la creatividad e imaginación del alumnado también lo hace con la suya propia.

Lorena explica en su biografía “Llegó el momento en el que fui al instituto, los 3 primeros años, es decir, desde 1º hasta 3º de la ESO recuerdo unos profesores fríos, que solo querían que el examen lo tuviéramos aprobado. Una enseñanza meramente memorística, sin ningún interés por que aprendiéramos cosas con ilusión o motivación”.

Como conclusión queremos destacar que creemos que los educadores que realmente aman su trabajo no necesitan ningún libro de texto y que cualquier profesional de la pedagogía coherente ve en los libros de texto una forma de educar mecanicista lejos de colaborar en un aprendizaje con valor de uso para nuestros niños, niñas y adolescentes.

HABILIDADES SOCIALES

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Para tener una buena convivencia en cualquier tipo de organización, y más en la educativa, es importante reconocer el papel fundamental de diferentes habilidades sociales ya que son básicas, útiles y necesarias para todos. Además, las habilidades sociales jugarán un gran papel a lo largo de sus vidas, ya que, con su conocimiento y construcción, lograrán tener más éxito en todos los ámbitos de sus vidas.

Las habilidades sociales se definen como el conjunto de conductas necesarias para que nos permita relacionarnos e interactuar con los demás, de forma efectiva y satisfactoria. Al ser conductas aprendidas, es decir, que no nacemos con nuestro propio repertorio de habilidades, con nuestro desarrollo y crecimiento vamos incorporando las habilidades sociales necesarias que permitan una mejor comunicación para relacionarnos con nuestro entorno.

Concretando en aquellas habilidades que se consideran imprescindibles para conseguir una mejora de la convivencia en el aula y fuera de ella, se mencionan la autoestima, la asertividad, la empatía y la importancia del trabajo en equipo que ayuda a fomentar la cohesión del grupo.

La autoestima es el valor que nos damos a nosotros mismos. El problema aparece cuando existe una autoestima demasiado alta o autoestima baja. El objetivo es conseguir una adecuada autoestima. Algunos investigadores sostienen que los adolescentes agresivos presentan una autoestima más baja que aquellos sin problemas de conducta. Además, los adolescentes víctimas de acoso escolar se perciben así mismos más negativamente en los ámbitos social y emocional de la autoestima. Una buena autoestima ayudará a mejorar en el resto de habilidades sociales.

La asertividad es la capacidad de expresar directamente los propios sentimientos, opiniones y pensamientos y defender nuestros derechos, en el momento oportuno, de la forma adecuada sin negar ni desconsiderar los sentimientos, opiniones, pensamientos y derechos de los demás.

La empatía es la competencia emocional y social más relevante. Capacidad de una persona para ponerse en el lugar de la otra, entender sus necesidades, motivaciones, sentimientos y problemas, incluso antes de que la otra persona sea consciente. La carencia de empatía en los alumnos y alumnas acosadores explica su incapacidad para ponerse en el lugar del acosado y ser insensible ante el sufrimiento de éste.

El trabajo en equipo será fundamental para ayudar a crear lazos de unión entre todos los compañeros de clase, así como aprender a convivir con las diferencias de sus compañeros y lograr alcanzar un objetivo común a través la ayuda mutua.

Lorena destaca “Cuando estudié el ciclo conocí otro mundo de la enseñanza con el que hasta ese año no había visto, un método en el que los profesores se interesaban por que se entendiese cada uno de los conceptos que explicaba, dónde aprendí gran variedad de habilidades sociales, compañerismo, un trato muy cercano desde los profesores hacia nosotros los alumnos”.

En los colegios españoles el conocimiento, construcción y ejecución de las habilidades sociales es prácticamente nulo. Aunque cada vez más colegios estén implantando y organizando programas para introducir las habilidades sociales, en la mayoría de los casos se trabaja de forma transversal o no se trabaja.

Patricia comenta “Marta nos enseñó a quitarnos esa coraza que todos llevamos, a ser seres de luz, la ayuda al prójimo, la empatía a nivel más superlativo de la palabra, a controlar la asertividad y a gestionar nuestras emociones de manera correcta. En definitiva, nos enseñaron a pensar como aquel que dice, a ser críticos con la sociedad y a movernos en el mundo en la búsqueda de conocer a los demás, una vez que nos hemos conocido a nosotros mismos”.

Las orientaciones para la formación inicial docente señalan que una formación integral debe basarse en cuatro pilares: “aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir” (Delors, 1996). Para todo ello se requiere que en el sistema educativo se haga especial hincapié en las habilidades sociales.

DISCRIMINACIÓN POR SEXO

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La discriminación que se ejerce sobre un individuo por su sexo se llama sexismo, ya que se considera que por sus características resultaba inferior al otro. El término alude  a los prejuicios o estereotipos que se le atribuyen a cada sexo.

Según Condorcet, entre los progresos del género humano más importante para la felicidad general, debemos contar con la total destrucción de los prejuicios que se han establecido entre los dos sexos una desigualdad de derechos, funesta incluso para el sexo al cual favorece. En vano  se buscarían motivos de justificación en las diferencias de su organización física, en la diferencia que quisiera encontrarse entre sus capacidades intelectuales, ente sus responsabilidades morales. Esta desigualdad no ha tenido más origen que el abuso de la fuerza, y ha sido inútil que luego se haya tratado de excusarla con sofisma.

Patricia dice “ En mi colegio no he notado que haya discriminación por sexo. El centro de daba muchísima importancia a los deportes y participaban niños y niñas sin importar el deporte que fuese”. Sin embargo, afirma que “Pensándolo mejor, pienso que si en algún momento alguno de mis compañeros hubiese querido venir  con el uniforme de chica en vez del suyo hubiera habido problema. Creo que Dani, el chico que se encarga de la seguridad, ni siquiera le hubiera dejado pasar al centro por no estar “correctamente” uniformado y que si consiguiera traspasar la puerta tendría expulsión directa”.

Lorena no ha puesto nada en su biografía tampoco, pero una vez que ha sido comentado dice que, en el supuesto caso que presenta Patricia, su colegio también se hubiese opuesto.

En en libro Poder y Participación de Mariano Fernández Enguita dice que Locke excluyó a los niños y jóvenes de la libertad por su condición no adulta. Que les eliminó de la categoría de los sujetos libres con la misma fuerza que a los no propietarios, a las mujeres y a los no europeos.

Por lo tanto, la discriminación sexual existe desde tiempos inmemorables y hay que luchar para erradicarla. Acabar con la discriminación sexual y con cualquier otra.

 

 

 

COSTUMBRE

 

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Malinowski nos invita a tener cuidado ante dos conceptos: la tradición y la costumbre. Distingue la tradición de costumbre ya que esta última se enfoca a las prácticas concretas de los individuos, las cuales no siempre se apegan a las primeras.

Mariano Fernández Enguita (1992), un sociólogo que se ha dedicado a la educación, dice en uno de sus libros que el pensamiento no debía detenerse ante las barreras de la tradición, la superstición, la sumisión a los poderes establecidos o la censura eclesiástica.

Consideramos que es necesario que el profesorado dedique tiempo a cuestionar el porqué de su manera de enseñar ya que muchas veces, y de manera inevitable, puede caer en la rutina privando de esta forma al alumnado que está, se sobrentiende, predispuesto a la evolución.

Lorena comenta que sus clases en el instituto eran siempre iguales cuando dice “Era una cadena de explicación, ejercicios, tarea y examen”. Patricia coincide afirmando que durante cursaba Derecho los profesores y las profesoras empleaban la misma dinámica “La mayoría de mis clases consistían en un profesor o una profesora leyendo un libro que habían escrito ellos mismos y que te obligaban a comprarte para hacer las prácticas independientemente de los recursos que tuviera el alumnado y de que después se utilizase o no de cara al examen”.

Por otra parte, y mirando la cara buena de la moneda, creemos que las personas que se dediquen a dar clase pueden utilizar la costumbre de la comunidad a la que pertenezcan los educandos para que una vez estén sumergidos en su contexto puedan aprender de manera que los conocimientos que construyan tengan valor de uso. Tener en cuenta el contexto. Que sirva de experiencia, que sea útil y que tenga sentido. En definitiva, que sirva para la vida.

CONSTRUCTIVISMO

 

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El constructivismo es una corriente pedagógica basada en la teoría del conocimiento, donde el aprendizaje es muy activo y está basado en la experiencia. Se basa en las investigaciones más novedosas 1950 y basan sus principios fundamentales en autores como Piaget, Bruner, Ausbel, Vigotsky, Luria, o Leontiev, entre otros.

La esperanza para los y las profesionales constructivistas es hacer tambalear las estructuras cognitivas de los educandos y hacerlas de nuevo, pero más sólidas, mediante el conocimiento y el conflicto cognitivo. Solo así hay aprendizaje, cuando colisionan ideas nuevas con las que ya tenían en sus estructuras cognitivas.

Piaget decía “Lo que vemos, cambia lo que sabemos. Lo que conocemos, cambia lo que vemos”.

Los constructivistas piensan que el aprendizaje no se puede medir y que, por ende, las calificaciones no tienen sentido. Sin embargo, es mucho más fácil entender una mentira que entender que no se puede medir.

En esta teoría la enseñanza es un acto voluntario, que busca conflicto cognitivo, que requiere del lenguaje para hablar y discutir, y de la colaboración para vivir experiencias. No se puede obligar a nadie a aprender y por ello lo importante es despertar el interés y la motivación del alumnado.

Ahora que ya sabemos que el aprendizaje no se puede medir, ¿cómo vemos su calidad? Observando su hay transformación, discusión, participación…

“Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción” escribió Paulo Freire en 1996 en su libro Pedagogía de la Autonomía.

Patricia, en su biografía educativa dice “Mi profesor, Nando, y mi profesora, Marta, nos enseñaron a desnudar nuestra alma y nos llenaron el corazón de cosas bonitas. Nando nos inculcó el valor de la tolerancia y de la humildad, el respeto y a la vez el pensamiento crítico. Por otra parte, Marta nos enseñó a quitarnos esa coraza que todos llevamos, a ser seres de luz, la ayuda al prójimo, la empatía a nivel más superlativo de la palabra, a controlar la asertividad y a gestionar nuestras emociones de manera correcta. En definitiva, nos enseñaron a pensar como aquel que dice, a ser críticos con la sociedad y a movernos en el mundo en la búsqueda de conocer a los demás, una vez que nos hemos conocido a nosotros mismos. Nunca antes profundicé tanto en mi interior. Nunca sentí tanto apoyo. Nunca fui tan curiosa…”

Lorena, que también habla de los mismos profesores asegura “Esas clases del ciclo de integración social son las clases dónde más han sabido exprimir cada conocimiento, dónde hemos aprendidos unos de otros, dónde los profesores se mostraban a nuestro nivel y dónde no existía una jerarquía muy marcada durante las clases mientras hubiera respeto entre todos”.

Pérez Gómez decía “Lo ideal es que se pongan en relación los dos conocimientos. El concepto de conocimiento elaborado en la escuela y el de la experiencia”. Por ello, creemos que nuestra labor no es enseñar, nuestra labor es crear un entorno que fomente muchas maneras de aprender.

CONDUCTISMO

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 El conductismo es una corriente psicológica que se centra en el estudio del comportamiento humano y animal. Piensan que la conducta está relacionada directamente y determinada con refuerzos y castigos.

Autores muy reconocidos Paulov o Skinner se identifican con esta teoría y han escrito sobre ella.

Estos autores, y otros muchos, afirmaban que no se puede saber que pasa por la cabeza de las personas, pero que si podían saber lo que ocurría dentro de ella viendo la respuesta del sujeto ante un estímulo.

Primero, Paulov, asegura que un perro entiende que cuando suena la  campana hay comida. Luego  Skinner añade que si damos refuerzos es más fácil, ya sean positivos o negativos.  Ellos piensan que la mente del individuo es simple y lineal y que responde cuando se le da un estímulo y todo esto es porque piensan que lo que hay en su mente no es científico. Por este motivo piensan que los conceptos complejos se aprenden dividiéndolos en conductas más simples y, tras hacer disección de conductas, aparecen los objetivos.

La ley dice que la  educación en nuestro país debe ser teóricamente constructivista; sin embargo, obliga al docente a hacer programaciones (conductista). Por ejemplo,  evaluación formativa vs notas. No casan la una con la otra, pero  lo pintan bonito y luego exigen notas que son ideas que se contraponen. Esto ocurre por culpa de la burocracia y por la falta de formación en el profesorado, que  debe saber que son tareas contrarias.

Lorena habla de los castigos en su biografía: “Recuerdo varios castigos, de ponernos de pie en la esquina de clase, nos mandaba al rincón cómo él decía hasta si se nos caía el estuche al suelo. Uno de estos cuatro cursos recuerdo que un día se me olvidó el color amarillo y que en el libro ponía que debíamos utilizar ese color para alguna actividad, el maestro me dejó sin recreo. Nos obligaba a sacar un libro de lectura de la biblioteca del centro cada 2 días a mucho tardar, de esta forma no nos emocionaba ir a la biblioteca ya que lo veíamos como una obligación y un castigo, quizás si lo hubiese hecho de otra forma nosotros y nosotras hubiésemos estado muy interesados por la lectura”.

En contraposición está el constructivismo o socioconstructivismo, que resumiendo brevemente se basa en las investigaciones más novedosas 1950 (teniendo en cuenta que las conductistas son de 1914) y basan sus principios fundamentales en autores como Piaget, Bruner, Ausbel, Vigotsky, Luria, o Leontiev.

Dependiendo de la inclinación hacía una corriente u otra del profesor o profesora tendrá implicaciones radicales a la hora de dar clase.

AGENTE DE CAMBIO

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Hoy, en clase, me he quedado contrariada. Desde que ocurrió no he dejado de darle vueltas. El grupo Inmarcesibles ha hecho una exposición sobre su trabajo en el blog. Uno de los puntos era este, agente de cambio, un concepto que las personas que nos queremos dedicar a la pedagogía social tenemos siempre muy presente.

La dinámica consistía en que en la pizarra digital se proyectaban distintas frases que a su vez iba narrando Zuleima y el resto de la clase teníamos que dirigirnos hacía donde estaban escritas las distintas categorías de su blog. Las categorías eran las siguientes: cultura y tradición, educación y agente de cambio. Una de las diapositivas era esta:

 

Mis compañeras y compañeros se pusieron tras la cartulina de costumbre y tradición y,  podría ser, pero yo no estoy del todo de acuerdo. De hecho, fui la única que me quedé en el cartel de agente de cambio. Jesús me preguntó si de verdad pensaba que era eso o si no me movía porque era vaga. Le dije la verdad, lo creía y no solo eso, estaba convencida de ello.

Una abuela. ¿Existe alguna persona en el mundo que sea más agente de cambio que una abuela? Yo creo que no. Desde luego no más que las que yo he tenido. Si hay alguien experimentado en educación y en organización son las abuelas. Una abuela es la ministra de economía de su casa, la de educación, la de salud y bienestar, la de fomento, alimentación, cultura y, sobre todo, ministra de defensa.

Si entendemos por agente de cambio a aquella persona que crea vínculos con lo emocional, lo inconsciente, lo inmaterial y fomenta tu potencial y lo que hay bueno dentro de ti, yo no tengo ninguna duda.

Elegí bien la cartulina donde me posicioné.

Los abuelos y las abuelas han contado con un papel importantísimo en la transmisión de valores emocionales y sociales, principalmente a los más pequeños de la casa. Además se han convertido en un elemento provisor del bienestar familiar imprescindible ya que su dedicación, en algunos casos, es completa.

Buz y Bueno (2006: 8-9) señalan que “tradicionalmente los abuelos han sido cuidadores secundarios de sus nietos, aunque en la actualidad este rol no sólo se mantiene, sino que al haber cambiado las circunstancias, muchos abuelos deben ejercer de un modo más activo su papel”