COSTUMBRE

 

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Malinowski nos invita a tener cuidado ante dos conceptos: la tradición y la costumbre. Distingue la tradición de costumbre ya que esta última se enfoca a las prácticas concretas de los individuos, las cuales no siempre se apegan a las primeras.

Mariano Fernández Enguita (1992), un sociólogo que se ha dedicado a la educación, dice en uno de sus libros que el pensamiento no debía detenerse ante las barreras de la tradición, la superstición, la sumisión a los poderes establecidos o la censura eclesiástica.

Consideramos que es necesario que el profesorado dedique tiempo a cuestionar el porqué de su manera de enseñar ya que muchas veces, y de manera inevitable, puede caer en la rutina privando de esta forma al alumnado que está, se sobrentiende, predispuesto a la evolución.

Lorena comenta que sus clases en el instituto eran siempre iguales cuando dice “Era una cadena de explicación, ejercicios, tarea y examen”. Patricia coincide afirmando que durante cursaba Derecho los profesores y las profesoras empleaban la misma dinámica “La mayoría de mis clases consistían en un profesor o una profesora leyendo un libro que habían escrito ellos mismos y que te obligaban a comprarte para hacer las prácticas independientemente de los recursos que tuviera el alumnado y de que después se utilizase o no de cara al examen”.

Por otra parte, y mirando la cara buena de la moneda, creemos que las personas que se dediquen a dar clase pueden utilizar la costumbre de la comunidad a la que pertenezcan los educandos para que una vez estén sumergidos en su contexto puedan aprender de manera que los conocimientos que construyan tengan valor de uso. Tener en cuenta el contexto. Que sirva de experiencia, que sea útil y que tenga sentido. En definitiva, que sirva para la vida.

ORGANIZACIÓN EN LAS AULAS

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Esta entrada va dirigida a la organización de las aulas, no nos damos cuenta de la importancia de esto hasta que no investigamos un poco sobre ello y vamos practicándolo en las clases.

Para empezar, debemos pensar en la etapa de infantil, unos niños y niñas con edades comprendidas entre 3 y 5 años. ¿Cómo pensamos que deben estar distribuidas estas aulas?

Como afirman Doménech y Viñas (2007) en la educación infantil, el aula es una prolongación del ambiente familiar. Deben cuidarse los accesos y facilitarlos al máximo, tanto el aula como los materiales en ella instalados. La presencia de muchos objetos, rincones para organizar distintas tareas simultáneas, espacios donde poder realizar actividades psicomotrices o colectivas, etc. son características básicas de estas etapas. (p. 42)

Lorena habla de su experiencia en estos cursos:

Recuerdo que era una metodología por fichas, tanto para leer como para aprender los colores, números, letras… Mi aula constaba de rincones, existía el rincón del juego, de la lectura, del teatro, rincón de la relajación y no recuerdo ninguno más. A parte de los rincones nos sentábamos por equipo, en mesas hexagonales donde hacíamos las fichas. Cuando acabábamos esto pasábamos al rincón que más nos apetecía.

‘’Soñó que en Educación Infantil la mayor parte del tiempo se dedicaba al juego, las canciones, la danza, el teatro… Que los papeles, cartulinas, colores, lápices, ceras, pinturas sólo eran utilizados por aquellos niños que insistentemente lo requerían.’’ (Jiménez, 2008, p. 25)

Nosotras (Patricia y Lorena) hemos vivido una experiencia educativa juntas a parte de la carrera, el ciclo de Integración Social en el que hemos hablado en alguna entrada más. En esta etapa educativa experimentamos por primera vez ambas las asambleas.

Patricia lo relata así en su biografía:

La organización del aula era genial también. Siempre teníamos el mismo sitio y las mesas eran amplias como las de la facultad, pero además se podían mover y las sillas eran muy cómodas. El ambiente era cálido y para hacerlo aún más nos sentábamos en forma de U para que todos nos viésemos las caras y pudiéramos participar para enriquecernos con la opinión de los compañeros.

Lorena también recalca esto en su relato:

 Estábamos sentados en forma de U, me dio reparo a primera hora porque pensaba que era una forma de sentar a los niños y niñas pequeños en clase para tenerlos más controlados, luego descubrí que era por el ambiente de clase y una forma en la que participar fuese más efectivo.

Gómez Dacal (1992) llega a la siguiente conclusión, si se desea facilitar la interrelación entre los alumnos, los pupitres han de situarse en círculo. En el caso de que se quiera promover las respuestas orales, se adoptará la organización en ‘’círculo’’ o en cluster (grupos). Si se quiere evitar que los alumnos se distraigan o que muestren conductas perturbadoras, en ningún caso se les colocará en filas.

Esta forma de organización de las aulas hoy día está más integrada en los centros educativos, nosotras lo experimentamos como hemos dicho antes en el ciclo, y actualmente lo hacemos con mucha frecuencia en muchas clases de la carrera, es cierto que fomenta la participación, los alumnos y las alumnas sienten más apoyo por sus compañeros y nadie está sentado en la última fila o en la primera. La forma de asamblea favorece muchos factores en las aulas como hemos mencionado anteriormente.

APRENDIZAJE MEMORÍSTICO

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En esta entrada se va a tocar un tema que a día de hoy ni en nuestra facultad, que somos los que debemos cambiar esto, se ha logrado conseguir: el aprendizaje memorístico.

Bajo el conocimiento de Lorena que trabaja con niños y niñas de primaria, sabemos que hay muchos maestros y maestras en centros educativos que hacen por cambiar este tipo de aprendizaje, docentes que han dejado a un lado los tradicionales libros de texto, la tradición de calificar bajo exámenes, otra tradición como es la de mandar tarea a casa para que los niños y las niñas pasen sus tardes sentados en su escritorio… al menos hay esperanza y algo se está haciendo bien.

Lorena afirma en su biografía lo siguiente:

-Cuando entré a primaria recuerdo que tuve un aprendizaje memorístico.

– Era una cadena de explicación, ejercicios, tarea y examen.

-Llegó el momento en el que fui al instituto, los 3 primeros años, es decir, desde 1º hasta 3º de la ESO recuerdo unos profesores fríos, que solo querían que el examen lo tuviéramos aprobado. Una enseñanza meramente memorística.

– En bachillerato llevaba otro pensamiento diferente que en la ESO, por un poco de madurez creo, el aprendizaje siguió siendo memorístico y aburrido.

– Al acabar el ciclo decidí hacer una carrera y entre en la que estoy a día de hoy, Pedagogía, comencé muy motivada, la mayoría de las asignaturas de esta carrera, hasta ahora, son clases innovadoras en las que los alumnos y alumnas tenemos mucha voz y voto, los profesores buscan que aprehendamos y que no sea una clase tradicional con un simple aprendizaje memorístico.

También tengo que decir que hay profesores iguales que los que tuve en la ESO, profesores que llegan ‘’explican’’ se van y cuando sea la hora del examen no le importará nada que hayamos aprendido o que solo hayamos estudiado de memoria para soltarlo en el examen.

¡Esto me parece fatal! Que en una carrera como es pedagogía, que es de educación, que se supone que luchamos y queremos un aprendizaje relevante y significativo con clases innovadoras quitándole el protagonismo a los profesores y dándoselos a los discentes siga habiendo profesores que tengan este pensamiento y esta forma de enseñar, si se le puede llamar enseñar, de una forma tan tradicional y aburrida. Pero es lo que nos toca, sigamos disfrutando de los buenos profesores y viviendo en la mentira con los tradicionales, ya nos tocará cambiar la educación y aportar nuestro grano de arena cuando acabemos la carrera.

¿Existe cambio? Claro que hay cambio, al menos hay profesores y profesoras vocacionales con ganas de que sus alumnos adquieran un aprendizaje relevante…

Patricia también habla del aprendizaje que ella ha vivido en la educación:

– En mi colegio el tipo de enseñanza que recibí fue tradicional y el tipo de aprendizaje completamente memorístico.

-Salíamos del colegio a las 17,20 con una mochila hasta arriba de libros y libretas para seguir haciendo deberes en casa hasta muy tarde.

– El tipo de enseñanza en la facultad de Derecho de Málaga es tradicional. El aprendizaje, por supuesto, meramente memorístico.

– Hice el ciclo superior de integración social en Cesur, en el parque tecnológico. Es un centro privado. El tipo de enseñanza era innovador.

– El aprendizaje de mi etapa en integración social fue, sin duda alguna, significativo relevante porque nunca voy a olvidarme de todo lo que aprendí.

– El cambio de una facultad a otra es radical. Los profesores y las profesoras por regla general sonríen y eso ya es mucho. En cuanto a los tipos de enseñanza, aunque aún es pronto para asegurar nada, creo que está lejos de ser una enseñanza tradicional con un aprendizaje memorístico.

Jiménez (2008) afirmó que en los últimos años se viene hablando de valores, actitudes y procedimientos como aspectos fundamentales a trabajar con los alumnos, pero de hecho la escuela y el profesor/a o maestro/a, asesorado por las diversas instituciones, no deja de ser un transmisor de conocimientos, con unos programas en donde los objetivos y contenidos prioritarios escasamente difieren de los que durante siglos se han venido impartiendo. Programas en los que se hace hincapié en la adquisición de conocimientos por parte del alumno/a.

CALIFICACIÓN

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Esta entrada va dirigida a la calificación y la importancia de esta tanto en las aulas y centros escolares como en el ámbito familiar. Realmente esto es un problema, ya que los alumnos y las alumnas están en constante preocupación por agradar a sus padres y a sus profesores con sus buenas notas

 El éxito de cada sujeto (de cada alumna y cada alumno) se construye desde un sistema clasificatorio basado en la calificación, que les ordena de acuerdo a un supuesto rendimiento (valor de mercado)» (Leite y Rivas, 2014, p. 63)

Y ahora nos preguntamos: ¿es necesario que los alumnos y alumnas se sientan de esta forma? ¿esto conlleva a una competitividad entre sus compañeros? ¿las calificaciones es un número que te clasifica en clase?

Esta entrada la apoyamos con un párrafo de la bibliografía de Lorena, como se sentía ella en clase cuando tuvo una etapa escolar un tanto diferente a lo que acostumbraba.

En 3º de la ESO repetí curso, recuerdo este momento con un sabor muy amargo, aquí perdí por un momento hasta el cariño y la confianza con mi familia, mis profesores pasaban de mí ya que siempre suspendía, mis padres estaban todo el día regañándome y poniéndome castigos porque no hacía nada de clase y suspendía todos los exámenes. Cuando llegaba el momento de ir a recoger las notas y mis padres veían mi boletín, sabía que me esperaba todas las vacaciones en casa, ya que recuerdo a la perfección que me quedaron 7, 6 y 7 en cada trimestre.

Aquí podemos decir que es cierto lo citado anteriormente, el éxito de cada sujeto se construye mediante las calificaciones que va obteniendo a lo largo de su etapa como estudiante.

Leite y Rivas (2014) afirmaron que las calificaciones, como cabría suponer, son el principal criterio de clasificación y catalogación, de forma que ser buen o mal estudiante, para el profesorado, se convierte en una forma de ser para el alumno o la alumna, que incorpora esta etiqueta, y lo que conlleva, como formas de definir su actuación en la vida del centro. (p. 69)

Patri afirma lo anterior:

Cuando estaba en el instituto, las clases se dividían en grupos diferentes desde la A hasta la D, siendo así que los que mejor nota sacaban estaban en la clase A, así sucesivamente hasta llegar a la D que era donde estaba yo. A Estas clases nos recomendaban refuerzo, yo estaba en refuerzo de matemáticas y casi todos mis compañeros y todas mis compañeras estaban en algún tipo de refuerzo ya que como decía todo el mundo del centro, las clases D eran las peores.

Aquí vemos como se clasifica a los alumnos dependiendo de sus calificaciones. En el caso de Lorena pasaba lo mismo, no tan marcada la diferencia, pero en su instituto siempre se decía que A y B eran los empollones. Yo, en 1º y 2º de la ESO estuve en el C, cuando pasé a 3º estuve en el B y al repetir este curso me pasaron al C de nuevo.

Aquí vemos claramente también la afirmación anterior y como etiquetamos a los alumnos y a las alumnas basándonos en sus notas.